Un amigo en común

Group of five little ballerinas

Por Eli Jerónimo

La soledad puede ser aterradora para algunas personas; disfrutar la soledad puede sonar una locura. Por lo regular, la soledad se asocia con tristeza, melancolía, con alguien solitario y sin amigos, y muchos evitan esa situación. 

¿Te ha tocado comer sola? No tener con quien hablar ni comentar nada. Es raro, ¿verdad?  Ahora, ¿te ha tocado ensayar sola? ¿Has creado alguna rutina sin ayuda de nadie?

En el Nuevo Testamento encontramos varios versículos en los que Jesús pasaba tiempo a solas con su Padre. ¿Sabes qué hacía en esos tiempos a solas?

En Lucas 9:18 dice: “Y aconteció que estando él solo orando, estaban con él los discípulos; y les preguntó diciendo: ¿Quién dicen las gentes que soy?”.

Se me hace curioso que después de orar, inmediatamente haga esa pregunta a sus discípulos. ¿De dónde surgió la pregunta? ¿Qué estaba hablando con su Padre para que hiciera esta pregunta?

Relación excepcional

Aprender a disfrutar el tiempo con Dios es un deleite que tenemos al alcance en cada respiro. Esos tiempos con Dios no deben ser jamás aburridos ni monótonos. Es un amigo fiel y verdadero con quien puedes llorar, expresarte, reír y bromear, o simplemente estar en silencio. Es increíble cuando permites que Dios sea tu compañía.

Danzar es un privilegio que Él nos ha obsequiado, ¡qué mejor disfrutarlo con él! ¿Adivina quién puede inspirarte para crear nuevas rutinas, pasos ideas? Sin duda, Él. Dios es quien puso en ti el talento, la imaginación y la creatividad; así que él puede renovarte, transformarte, no sólo en tu interior, también en tu forma de danzar.

Al final, recuerda que nuestra danza es para él, ¿quién más podría guiarte?

No estás sola

Si estás pasando por una temporada en la que sientes que no puedes contar con alguien, recuerda que SÍ hay alguien esperando por ti y quiere ser tu amigo, no un conocido, un amigo de verdad.

No tengas miedo de pasar esta etapa; al contrario, aventúrate a conocer a Jesús y a disfrutar de su compañía; sin duda, eso te hará madurar y crecer porque su voluntad es buena, agradable y perfecta.

 Mi pregunta final es: ¿tenemos un amigo en común? El mío se llama Jesús, Hijo de Dios.

Academia de Danza & Artes Creativas. 2017.

 

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