¡Danza con libertad!

freedom

Por Eli Jerónimo

Estaba viendo la serie Los Milagros de Jesús; el capítulo era sobre la mujer encorvada. Y, realmente, me impactó. Recordemos la historia: 

Lucas 13:10-13. Un sábado Jesús estaba enseñando en una de las sinagogas,  y estaba allí una mujer que por causa de un demonio llevaba dieciocho años enferma. Andaba encorvada y de ningún modo podía enderezarse. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo:

―Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

Al mismo tiempo, puso las manos sobre ella, y al instante la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.  
Tristemente, esta mujer vivió 18 años viendo hacia el piso, sin poder mirar el cielo, ni el sol; la lluvia no tocaba su rostro, simplemente veía los pies de la gente, su sombra, el suelo… No se precisa la edad de la mujer, pero, sin duda, estaba en edad productiva; es decir, cuando tenía vigor para trabajar, ser madre y esposa. ¿Qué mujer no tiene anhelos en su corazón? 
Un demonio le arrebató por 18 largos años su alegría, su fuerza, sus esperanzas y, seguramente, sus ganas de vivir. No dudo que la amargura fuera un sentimiento constante en su día.
¿Te imaginas lo juzgada que fue por la sociedad? Vergüenza, amargura, burlas, soledad y discriminación fueron constantes en su vida, seguramente. Pero, un día ocurrió algo que devolvería una sonrisa en su rostro.

¡Danza con libertad! 
Dios la miró. La miró, puso sus manos sobre ella, le dijo que era libre de su enfermedad y se enderezó. La enseñanza de esta historia la podemos aplicar en nuestra vida diaria.
Todos los días pecamos. El pecado ensucia nuestra relación con Dios si no lo confesamos. Esa suciedad va opacando nuestro corazón hasta que un día dejamos de alabar y honrar a Dios.
Dejamos de disfrutar sus bendiciones. Ya no miramos al cielo con agradecimiento, el sol es indiferente y comenzamos a caminar con vergüenza, culpa, engaño, mentiras. Y, así como la mujer encorvada, podríamos pasar muchos años en esclavitud mirando hacia abajo.
Pero, hoy, Dios nos recuerda que Él es bueno, nos ama y puede limpiarnos de todo pecado. Todo pecado. No importa cuál sea. Su Palabra dice que si confesamos nuestros pecados Él es fiel y justo para perdonarnos (1 Juan 1:9).
Esta mujer vivió 18 años en esclavitud. No esperes a que pasen tantos años para mirar al cielo y clamar a Dios por su presencia en tu vida. Te aseguro que buscar el rostro de Dios es la mejor decisión que podrías tomar hoy.
¡Te invito a que confíes en tu Creador y vivas en libertad! ¡Danza con libertad!
Academia de Danza & Artes Creativas. 2017.

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