Halagos que engañan

ballet-beautiful

Por Eli Jerónimo

Siempre estamos expuestas a las críticas constructivas y a las destructivas, opiniones, comentarios, y no pueden faltar los hermosos halagos.

¡Qué bien lo hicieron! ¡Qué gran coreografía! ¡Se veían hermosas! ¡Son las mejores!

Y realmente es genial recibir estos halagos. Aunque no lo decimos en voz alta, siempre esperamos este tipo de comentarios porque ¿a quién no le gusta que halaguen su trabajo?

Tantos ensayos, inversión en vestuario, desveladas, etc., tienen que tener una recompensa, ¿no?

Ahora, quiero preguntarte algo importante: ¿Cuál es el termómetro que mide tu desempeño en danza?

  • Opción 1

Los comentarios positivos me hacen sentir bien y dependo de ellos para calificar el trabajo de equipo y el mío.

  • Opción 2

Mi trabajo siempre busca agradar a quienes me ven.

  • Opción 3

Mi intención es agradar a Dios con mi vida y, posteriormente, a través de la danza.

La opción 3 parece ser la más idónea o la “correcta”. Sin embargo, creo que todas hemos pasado por las tres en distinto orden.

Y, ¿qué dice la biblia acerca de los halagos?

Me sorprendí al leer Proverbios 29:5 (RVA): “El hombre que lisonjea a su prójimo, Red tiende delante de sus pasos”. “Quien mucho alaba al amigo, mucho lo engaña”, (TLA).

Lisonjear:

1.- Alabar de forma exagerada y generalmente interesada a una persona para conseguir un favor o para ganar su voluntad.

2.- Llenar de orgullo o satisfacción.

Y por otro lado, Proverbios 27:2: “Alábete el extraño, y no tu propia boca; El ajeno, y no los labios tuyos”. “No presumas de ti mismo; deja que te alaben los demás”, (TLA).

 

¿Son buenos los halagos?

Sin duda, esta pregunta es básica leyendo lo anterior. Solo puedo llegar a una conclusión: Escuchar muchos halagos y depender de ellos no es bueno. Halagarte a ti mismo en exceso tampoco es bueno.

En danza y en todas las áreas de tu vida estarán los halagos. Pero depende de ti la manera de manejarlos. No permitas que los halagos condicionen tu estado de ánimo ni el rumbo de tu vida.

Nuestro objetivo no es recibir halagos sino complacer a Dios porque eso traerá gozo a nuestra vida.

Y, ¿qué pasa cuando los demás no reconocen mi trabajo?

Otra circunstancia muy común es escuchar cómo reconocen el trabajo de otra persona, pero no el tuyo. Eso puede causar una herida, molestia, enojo… frustración; sin embargo, no vale la pena. Jesús jamás esperó que la gente reconociera o halagos por su trabajo; al contrario, fue criticado, juzgado, golpeado…

Lo más importante es que Dios diga esto de ti: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”, Mateo 3:16 (RVA). “Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo”, (NTV).

Recuerda siempre que la intención del corazón –y nuestras acciones– las pesa Dios. Enfócate en complacer a Dios con tu trabajo.

Academia de Danza & Artes Creativas. 2017.

4 comentarios en “Halagos que engañan

  1. Que super está esto !!mil gracias lo tmare en cuénta me ayudaron mucho 😅 yo soy una persona a la q le retiraron de la danza en la iglesia q dice q xq yo sirvo en otro ministerio. Sin embargo nada hara q yo deje de danzar a mi Dios dentro o fuera de la iglesia

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s