Recetas que no sanan

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Por Eli Jerónimo

Nadie está exento de enfermarse, ni tú que eres danzarina. A veces un malestar nos sorprende y nos impide rendir al máximo. Sabes que necesitas ir al doctor; sin embargo, algunos medicamentos solo sirven de paliativos; es decir, no sanan pero sí quitan el dolor durante un tiempo. Podría decirse que solo enmascaran el problema real.

Analogía de la enfermedad

El pasaje bíblico de la mujer con flujo de sangre es de mis historias favoritas, aunque es corta, hay una gran enseñanza. Si no conoces la historia puedes leerla en Marcos 9:21.

La Biblia describe que la mujer ya había gastado todo lo que tenía en médicos, sin que nadie pudiera ayudarla. Doce años de sufrimiento, soledad y falta de esperanza. Durante este tiempo le dieron muchas recetas, remedios, consejos, algunos inventados y otros de buena fe; sin embargo, nada funcionó. Ella hizo lo que estuvo a su alcance para ser sana, obviamente en su posición cualquiera hubiera hecho lo mismo.

La historia relata que ella escuchó de Jesús y no dudó en buscarlo. En su mente había un solo objetivo: “tan solo tocar el borde de su manto”. Quiero preguntarte lo siguiente: ¿Crees que alguien que conoce la cura para su malestar perdería todo en charlatanes? Creo que nadie, ¿verdad?

Si tan solo escucharas a Jesús…

Diario hay luchas, problemas, situaciones fuera de nuestras manos y la manera de resolverlas va marcando el paso de nuestra vida. Esos problemas enferman nuestro corazón y mente. Así como la Biblia dice: de la abundancia del corazón habla la boca.

Así que un tabulador de qué tan sano está tu corazón es escuchar con atención que estás diciendo. Si son más quejas, chismes, maldiciones, quiere decir que necesitas una cita con el Sanador por excelencia.

A pesar de conocer al Sanador, al Salvador, a Jesús, muchos siguen buscando la “cura” en lugares equivocados. Antes de escuchar a Jesús a través de su Palabra, buscan el consejo humano, descargan su “enfermedad” en alguien más, contaminando otro corazón, viven con un malestar (falta de perdón, amargura, falta de fe, enojo, baja autoestima…) que arrastran por años sin realmente disfrutar la vida. ¿Por qué lo hacemos?

¿Por qué no…?

La mujer con flujo de sangre padeció 12 años, pero ella no conocía a Cristo. Hoy, tú ya lo conoces. ¿Por qué no elegir a Cristo hoy? ¿Por qué no te atreves a caminar entre la multitud y buscar a Jesús en la intimidad? ¿Por qué no empaparte del agua viva? ¿Por qué no ser sano?

Elige a Cristo, elige vivir sano.

Academia de Danza & Artes Creativas. 2016

 

 

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